Mensaje del corazón

Publicado el 6 de Octubre de 2009. Categoria: General

28-04-09 J.A. Psikotik. No pudo ser. El Sindi ya sólo continúa vivo en nuestros recuerdos. Pero sus transiciones y vallados verdes, los ollies y yeahs, las ilusiones por elevar un poco más ese backside air de tako -quizá por encima de la barandilla verde-, siempre seguirán en la mente colectiva de todos aquellos que, aunque sólo fuese una vez, se dejaron caer por aquel plano inclinado. Durante muchos años, representó la ilusión skater en una país en el que patinar sólo parecía estar reservado para los niños. Y sólo para los muy pequeños. Durante una tarde de memorables carvings, una mujer anciana que abandonaba “el charco del obrero”, en su periplo hacia el autobús, sin duda atraída por las peripecias de unos locos que arriesgaban sus vidas sobre un patinete, comentaba a la que parecía su hija: “fíjate, este niño tiene piernas de hombre”. Ya no habrá cambios de “rampitas” a “rampa directa”; ya no veremos más combinaciones felices de cemento con madera.

    Cuando me enteré de la destrucción final a través de vuestra web, me inundó una terrible rabia. Ahora, cuando contemplo cualquier foto que deje entrever un ápice de aquel cemento pulido, me invade la tristeza. Sólo me reconforta pensar en la cantidad de amigos, experiencias, ilusiones y destrezas que salieron de aquel reciento de sólo 400 metros cuadrados. Y me molesta concluir que, “El Sindi”, contiene la misma combinación inicial de letras que “El Sindi-cato del crimen” -el único calificativo que daría a un IMDER que se vanagloria de luchar por el deporte en la Comunidad de Madrid. Cínicos directivos. Se nota que morirán sin la ilusión de haberse desplazado sobre una sencilla tabla con cuatro ruedas, el patinete. Qué más da, sólo es un juego de niños. Y ojalá que siempre sigamos siendo críos.

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